En algún momento del pasado cercano decidimos que lo seguro era mejor que lo memorable. Que no ofender a nadie valía más que decir algo. El resultado está a la vista: marcas que podrían intercambiarse entre sí, ciudades que se parecen, feeds que se confunden.
Creo en otra cosa. El diseño tiene que tomar partido, tener carácter, generar algo en quien lo ve. No importa si es un logo, una interfaz o un poster. Prefiero algo imperfecto que te mueva a algo perfecto que no te diga nada.
Si tu marca podría ser de cualquier otro, tenemos algo de que hablar.